lunes, 10 de agosto de 2026

El Lungo Tresich

 Era alto, buen mozo, siempre vestido con elegancia y un sombrero de alas anchas que le daba un aspecto de galán de cine. Muy allegado a Comercial, se decía que era griego, albanés, yugoslavo. Tresich había instalado su negocio de tiro al blanco con un éxito sensacional. Estaba frente al cine Jockey Club, al lado de la zapatería de Rapetti y la peluquería de Bettino Vitale, que fue el primero en White que cortaba el pelo a la navaja.

Alentado por su buena estrella Tresich extendió su comercio hasta Guillermo Torres como un novedoso parque de diversiones. Y le puso un nombre de medalla: Brisas Marinas. Había buena cerveza, guitarreadas y canciones populares. Todas las noches, lleno total. Allí oímos el relato de la pelea de Justo Suárez con Julio Mocoroa.

lunes, 6 de abril de 2026

La vitrolera

 No había vitrolera sin vitrolero. Una de ellas vivía en Mascarello al 200, -actualmente 3900- en la casa de Adriano Camilucci. En un festejo de San Pedro y San Pablo se hizo una gran fogata, como era tradicional. La Chela Vagnozzi, que era más traviesa que una ardilla, se acercó demasiado al fuego y se le encendió la pollera. El vitrolero la envolvió con un sacón y le salvó la vida.


Extraído de "Historietas Whitenses", de Ampelio M. Liberali. Museo del Puerto. Edición de la Cocina del Puerto de Ingeniero White. Bahía Blanca. Octubre de 1994; p 69.



lunes, 30 de marzo de 2026

Las estaciones ferroviarias

 . El Ferrocarril Sud construyó dos estaciones. La primera estaba a unos 500 metros de la seguna, a la altura del galpón de máquinas actual. El 2 de marzo de 1890 el gobierno nacional aprobó su instalación y en poco tiempo se construyó.


. Años más tarde, cuando las circunsatancias lo determinaron, fue levantada y trasladada a la vera del pueblo naciente, que ya comenzaba a tomar forma con el constante aumento de su población. Los puertos trabajaban a todo vapor y el movimiento ferroviario era intenso y creciente. Las casas estilo palustre se multiplicaban.

El edificio de la nueva estación resultó de enorme utilidad durante muchísimos años. Pero muchas cosas cambiaron en el país y un día nuevas circunstancias le quitaron actividad. La nueva-vieja estación ya no fue útil al tránsito ferroviario y se convietió en una pieza de museo. Una pieza de museo que era orgullo de la comunidad.

Pero un aciago día cercano a fin de año, manos criminales la incendiaron, Impunemente, como tantos delitos aberrantes, que siguen sin sanción. Sin sanción de la justicia, porque en el alma de todos los whitenses los cobardes que encendieron las mechas ya están condenados para la eternidad.

Y también sus conciencias, si es que la tienen, los castigarán con el insomnio de los delincuentes. Hasta el último día de su estúpida vida.


Extraído de "Historietas Whitenses", de Ampelio M. Liberali. Museo del Puerto. Edición de la Cocina del Puerto de Ingeniero White. Bahía Blanca. Octubre de 1994; p 68.



lunes, 17 de noviembre de 2025

El Ingeniero Guillermo White

 . El nombre de Ingeniero White fue impuesto por decreto del 20 de junio de 1899 en honor de quien construyó la línea férrea a Neuquén en dos años: 500 kilómetros. El decreto de designación del nombre del pueblo tiene la firma del presidente Julio Argentino Roca.

. Don Guillermo White nació en Dolores (Buenos Aires) el 27 de junio de 1844. Tenía, cuando recibió ese homenaje, cuarenta y cinco años.

. Era hijo de Allan White, también argentino y de Juana Brunell, nacida en Montevideo, Uruguay. El abuelo, también Guillermo, era norteamericano, de Boston, pero llegó a la Argentina siendo muy joven. En 1810 se vinculó con los conspiradores patriotas y fue procesado. Lo metieron preso pero no renunció a sus ideas. Durante la revolución de mayo, aportó armas a la escuadra del almirante Brown y puso a disposición de los patriotas todos sus bienes. Don Guillermo abuelo murió en Dolores en 1842, dos años antes del nacimiento del nieto glorioso.

. Todos estos datos fueron aportados por Mario Teobaldelli en una cena del Centro de Residentes Whitenses, en el salón de Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires, en presencia de trece miembros de la familia White. Estaba entre ellos la única hija viviente de don Guillermo. María Elena White de Torrent, que falleció años después.

. Los descendientes de don Guillermo White y sus familiares en 1992 son bisnietos, sobrinosnietos y tataranietos. Mantienen los principios morales y espirituales de sus ascendientes. Y por sobre todas las cosas, su amor por el trabajo.


Extraído de "Historietas Whitenses", de Ampelio M. Liberali. Museo del Puerto. Edición de la Cocina del Puerto de Ingeniero White. Bahía Blanca. Octubre de 1994; pp. 67 y 68.

lunes, 27 de octubre de 2025

Pepe Santiago


 Pepe Santiago es un buen referente de cosas ocurridas en White en las décadas del '20 y del '30. A los diecinueve años trabajó en la Standard Oil y después en La Isaura. Como tuvo dificultades con el contratista fue a trabajar en la construcción del elevador, donde ya estaban el Colorado Ferrari, Bobby Soetermans y otros amigos. Dice que cuando fue a cobrar la primera quincena advirtió que le habían "tragado" la diferencia entre peón y oficial... ¡no es nueva la cosa...!


. En el elevador Nro. 3 trabajó junto con su hermano Paco. Un ingeniero inglés le ofreció trabajo en Inglaterra pero no aceptó. Se vio venir la guerra... y acertó.


. Los elevadores tienen pilotes de 27 y 28 metros de profundidad y desde el nivel, 75 metros hasta la azotea. Es el elevador central, Nro. 3.


. El famoso actor mexicano Arturo de Córdoba -"Dios se lo pague", con Zully Moreno, y varias películas con María Félix- trabajó en la Esso, en Argentina. Fue mucho antes de ser actor. Una foto de una revista de la empresa consigue su nombre en una foto que Santiago guarda con mucho celo.


. Las palabras macana y macanudo le causan mucha gracia a los ingleses. Cuando un argentino las pronuncia, generalmente se ríen. Y los argentinos estamos tan acostumbrados a las macanas... que las mencionamos a cada rato. 

Con macanudo pasa lo mismo. El ingeniero inglés que trabajaba en la construcción del elevador Nro. 3 le preguntó un día a Pepe qué quería decir ma-ca-nu-do, porque en su diccionario no estaba. Claro, era un diccionario básico inglés-español y no la habían mencionado.

Si el inglés sigue teniendo interés se lo explicamos: macana, en la Argentina y Chile, disparate, tontería, cosa insignificante, mentira. Y macanudo, argentinismo: excelente, magnífico, abundante, grande, bárbaro, rebueno, como dicen ahora los pibes.

¿No te parece, Re Pepe?


. En el pueblo hubo siemore gente muy creyente, muy supersticiosa, muy ingenua, que "se comió" cuanto invento anduvo por allí para diversión de algunos y preocupación de otros. En una época se hizo correr la versión de que en horas de la noche, especialmente los viernes, salía de su cueva el "lupomanaro", que era como un hombre-lobo que corría a los chicos y a las mujeres, en cada caso por motivos muy distintos. A los chicos para comérselos.

En Rubado vivía un muchacho con serias dificultades para hablar y por lo tanto con muchos complejos para defenderse de las bromas de los más audaces. Una noche de viernes -tenían todo armado desde varios días antes- le colocaron al pobre una coraza vacía de zapallo con agujeros en los ojos y en la nariz y una vela con la cual aparecía con un aspecto bastante intranquilizador.

Y así salió a la calle con la idea de asustar a todo el barrio. Pero los pibes se avivaron y le dieron al pobre lupomanaro una paliza tan feroz que casi lo revientan. Lo primero que le rompieron fue el zapallo. El de afuera, claro está...


. Todavía quedan en el pueblo muchas casas con aleros de chapa o madera. Los bordes, o ribetes, que parecen goteros, se llaman cenefas. En Mascarello al 3900 queda un alero con cenefas. Allí vivió la familia Greco casi medio siglo.


. Hasta veinte años después de terminada la guerra mundial, cuando se encontraban en algún bar ingleses y alemanes, las piñas iban y venían. Si alguno caía, esperaban que se levantara. Nunca pegaban en el suelo, "...coming...coming...". Cuando terminaba la sección piñas se sentaban juntos y chupaban cerveza o whisky hasta la madrugada.


. Don Emilio Santiago contabs que la zona del puerto rellenada y ganada sl mar tiene tierra de todos los países del mundo. Los buques llegaban con tierra como lastre -otros traían ladrillos o materiales para construcciones- y la descargaban en White. No sólo la población whitense es cosmopolita. También el suelo que pisamos.


. Knout era la calle de los perros. El que no tenía tres o cuatro era un desalmado. O un inconsciente, porque los perros evitaban visitas no gratas...


. No fueron muchas las mujeres que se animaron a andar en bicicleta, allá por los años 30... Cuando aparecía alguna valiente, Pepe les enseñaba y les corregía la postura en el asiento. Cuando llegaba la primavera se pasaban horas corrigiendo posturas en el asiento...

.


Extraído de "Historietas Whitenses", de Ampelio M. Liberali. Museo del Puerto. Edición de la Cocina del Puerto de Ingeniero White. Bahía Blanca. Octubre de 1994; pp. 64 y 66.

lunes, 10 de febrero de 2025

MAIPÚ 555 - Anécdotas de un periodista

 

MAIPÚ 555

Anécdotas de un periodista


 

   

AMPELIO LIBERALI

    

A Daniel Feijóo

y a todos los que, como él,

se la bancaron con dignidad.

 


A mi familia,

que estimula mis fantasías,

contiene mis impulsos

y alimenta mis locuras.


  

I.S.B.N. Nro

Queda hecho el depósito que marca la Ley 11.723.

C By Ampelio Liberali

Todos los derechos reservados.

Permitida la reproducción citando la fuente.

  

TAPA:

Edificio de Radio El Mundo en Maipú 555

 

  

 

ÍNDICE

 

Prólogo                                                                    

¿Por qué Maipú 555?                                                

Las Primeras Noticias                                           

Maipú 555                                                           

Carlos A. Taquini, (para quienes no lo conocieron)               

Carlos A. Taquini                                                 

Carlos Arturo Orfeo                                              

¡Cuánto te hemos querido…!              

20 años son muchos                

Otro colifa                               

Un petiso gigante (Nodaro)                 

Dos palabras, Señor Presidente          

¡Y… durmieron en El Chocón!             

¿Quién le pisó los anteojos?               

¡Te hablo desde el hospital!                

El flaco Reyes                                   

El día que Reyes llegó tarde                

¿Flash o panorama?                          

Eliseo, “el Mame”                              

Un periodista en cana                        

Lo retaron por hablar bien (Laguna)     

Oscar Izurieta                                   

48 horas, asunto arreglado                          

Me confundieron (Magdaleno)

Apostillas

¡Qué hacés, petiso!

Llegaron al Polo Sur

Noticias con palabrotas

Objetivamente, lo pasamos mal

Pará de darle manija

Con César Petrarca

El intelecto y el fútbol

A veces gana la sensatez

¿La Antártida o el Delta?

Dora Palma, perspicaz

Millones y más millones

La tozudez es una virtud

Fontana, Larrea, Soldán

Tenía el 8 y gané

Analía, rubia, joven, gaucha

Se mueven las arañas

No, camino descalzo

Tres Juegos Olímpicos: Tokio, México, Munich

Noticioso No

Villita y Jorgito

Había tocado con Di Sarli

Me fulminaron con la mirada

Apostillas

El piano de Chopin

Ana Aslan y Drácula

La tragedia de Lima

Atento Fioravanti

Fútbol por TEVE

El incendio

El Martín Fierro 

 

LUGARES DE VENTA 

Red de librerías CÚSPIDE

amliberali@gmail.com



martes, 26 de noviembre de 2024

Presentación del Libro MAIPU 555 - Anécdotas de un periodista

Viernes 13 de Diciembre 20:30hs del 2024

Museo del Deporte de Bahía Blanca
Peatonal Drago 45 PB Edificio del Bicentenario



lunes, 10 de junio de 2024

Pilato y la tarantela

 Pilato era un tano bonachón, cantor aficionado pero de los buenos. Actuaba en LU2 y una noche un elenco de la emisora fue a animar una velada en Villa Mitre. Questa sera "me mangio" el escenario -decía Pilato- anche a la gente. Cantó bien pero una barrita que estaba en el paraíso le gritó: ¡Andá a cantar a Italia, cebollero...!

Pilato apeló a su canción más exitosa: "Mamma", se llamaba. Y realmente la "hacía" muy bien. Entonces todo el público aplaudió entusiastamente. Y Pilato, que se había sentido molesto por los chillidos de la barra, desde un rincón del escenario, le hacía gestos inequívocos con una mano y un brazo.


Pilato, como buen italiano, sabía bailar la tarantela. En el escenario de la Sociedad Italiana los alumnos seguían sus indicaciones. Mabel Radetich tocaba en el piano la música italiana y Pilato, para enseñarles a los otros el ritmo movido y dinámico, fue retrocediendo a los saltitos y se cayó del escenario.

Cuando Tito Distéfano corrió para ayudarlo, Pilato, desde el suelo pero con todo su orgullo intacto le decía: ¡Si te reís te mato...!


La Boca y White son las zonas más cosmopolitas del país. Después de la guerra llegaban hasta sesenta buques por mes. Muchos debían quedar en rada a la espera de un lugar en los muelles para cargar cereal. Eran buques chicos. Algunos marineros bajaban a tierra a tomar un par de tragos, pero muchos desertaron y se quedaron en White. Los planteles de los buques casi siempre regresaban con menos personal del que habían traído.

Aquí encontraron trabajo, paz, libertad.


Extraído de "Historietas Whitenses", de Ampelio M. Liberali. Museo del Puerto. Edición de la Cocina del Puerto de Ingeniero White. Bahía Blanca. Octubre de 1994; pp. 63 y 64.

martes, 2 de abril de 2024

Tucho


A propósito de Tucho Ursino, una tarde fue al negocio Amparo Morán y le pidió "un par de pendientes".

- Sí, señora... un momentito... -dijo Tucho y se fue a hablar con Ottaviani.

- Don Ítalo... ¿qué son pendientes...?

- ¡Aros, hombre!

- ¡Ah...!


Extraído de "Historietas Whitenses", de Ampelio M. Liberali. Museo del Puerto. Edición de la Cocina del Puerto de Ingeniero White. Bahía Blanca. Octubre de 1994; p. 63.

martes, 13 de febrero de 2024

Gardel cantó en napolitano

 Ítalo Ottaviani tenía su negocio de joyería y relojería en Siches frente al bar de Mardirós, donde actualmente está el salón de La Fraternidad. Separada por un pequeño tabique estaba la sección librería y cigarrería. Ottaviani fue el primero que dispuso de una vitrola con radio que permitía oir Radio Nacional -después se llamó Belgrano- con absoluta claridad. El que accionaba el aparato era Roberto Ursino. (Tucho padre...) empleado de la casa.

Uno de los discos preferidos de los italianos era "Cómo se canta en Nápoles", grabado por Carlos Gardel, aunque casi nadie lo recuerda. Pero en alguna colección de sus admiradores debe estar.


Extraído de "Historietas Whitenses", de Ampelio M. Liberali. Museo del Puerto. Edición de la Cocina del Puerto de Ingeniero White. Bahía Blanca. Octubre de 1994; p. 63.

martes, 6 de febrero de 2024

El Plus Ultra en la Argentina

 Cuando llegó a Buenos Aires el Plus Ultra, el avión español comandado por el comandante Ramón Franco, en el año 1926, los españoles residentes en White estaban eufóricos. Era, realmente, una hazaña. Festejaron la travesía del pequeño aparato y de sus valientes tripulantes con una procesión de antorchas y otros actos espectaculares. Entonces, en uno de esos actos, apareció casi de improviso un chico de dieciséis años que pronunció un discurso memorable. Su nombre: Federico Baeza.

El Plus Ultra fue el hidroavión que cumplió una hazaña para aquel tiempo: cruzó el Atlántico y llegó a Buenos Aires -acuatizó en el Río de la Plata- el 10 de febrero de 1926 a las 12.5. La tripulación estaba formada por el comandante teniente coronel Ramón Franco; el capitán Julio Ruiz de Alba; el teniente Juan Manuel Durán y el mecánico Pablo Rada.

El Plus Ultra fue desarmado en 1985 y enviado a España para una exposición y volvió al Museo de Luján en 1988. Está en una sala especial, como corresponde.


Extraído de "Historietas Whitenses", de Ampelio M. Liberali. Museo del Puerto. Edición de la Cocina del Puerto de Ingeniero White. Bahía Blanca. Octubre de 1994; p. 62.

martes, 23 de enero de 2024

Bar Curacó

Una noche aparecieron en el Bar Curacó dos clientes habituales. Eran el riojano y el pastelero. Pidieron un vino cada uno:

- No hay vino, se terminó.

- Bueno... una caña...

- Tampoco hay...

- ¿Qué hay?

- Leche...

- Bueno... ¡dos vasos de leche!

La tomaron. Con cara de asco pero la tomaron. Estuvieron una semana sin volver al Curacó. Cuando aparecieron de nuevo el dueño les preguntó:

- Hace una semana que no vienen... ¿qué les pasó...?

- Y... la leche de la otra noche... ¡nos agarró una diarrea bárbara...!


 Extraído de "Historietas Whitenses", de Ampelio M. Liberali. Museo del Puerto. Edición de la Cocina del Puerto de Ingeniero White. Bahía Blanca. Octubre de 1994; p. 62.

martes, 31 de octubre de 2023

Ivo

 Don Emilio Santiago, padre de la trilogía Paco, Pepe y Tino (tacheros, para más datos) había quedado ciego en los últimos años de su existencia. Pero cuando pasaba cerca de Ivo Distéfano y el peluquero lo saludaba, lo conocía por la voz y le recordaba: Ivo... ¡tú sí que tienes buena mano para afeitar...!

Extraído de "Historietas Whitenses", de Ampelio M. Liberali. Museo del Puerto. Edición de la Cocina del Puerto de Ingeniero White. Bahía Blanca. Octubre de 1994; p. 61.

lunes, 30 de octubre de 2023

La doble puente Colón

 Paco Santiago se anotó en una carrera de bicicletas entre White y el puente Colón, ida y vuelta. Pero el gran candidato para esa prueba era Fernando Velazco. Mucha gente se había reunido en la meta. Cuando apareció allá lejos la figura de un corredor, todos gritaban: Fernandito... allá viene Fernandito... ¡Gana Fernandito!!!

Pero no era Fernandito. Era Paco Santiago. Ganó Santiago, cómodo. Segundo fue Veco y tercero Fernandito. Las señoras de la comisión que había organizado la prueba le entregaron al ganador el premio y un ramo de flores. El padre de Paco, que habían llegado justo cuando su hijo cortaba el hilo de la llegada, le dijo a las mujeres: Ese pollo es de mi gallinero... (Bueno, no les dijo gallinero sino que nombró ese producto que había en los gallineros y ahora hay en las incubadoras...)

Extraído de "Historietas Whitenses", de Ampelio M. Liberali. Museo del Puerto. Edición de la Cocina del Puerto de Ingeniero White. Bahía Blanca. Octubre de 1994; p. 61.

martes, 24 de octubre de 2023

Antorchas en la noche

 El pueblo inundado. Sin corriente eléctrica. Oscuridad absoluta. Vecinos de Plunkett y las inmediaciones encendieron antorchas y en silencio, caminando por el agua y el barro, hicieron su procesión. Protestaban por lo que consideraban inacción de las autoridades. El espectáculo del resplandor de las antorchas en el agua y el silencio imponente de los vecinos era de una gran elocuencia. Iban por Plunkett, desde Elsegood hasta Cárrega. ¡Impresionante!

En la familia Berdini todos firman con b, menos uno. Enrique, tal vez el más conocido por su actuación como cantor -lo hizo en orquestas de Buenos Aires con muy buen éxito- y personaje de la radiofonía bahiense, es el único cuyo apellido está registrado con v. Y es de la familia...


Extraído de "Historietas Whitenses", de Ampelio M. Liberali. Museo del Puerto. Edición de la Cocina del Puerto de Ingeniero White. Bahía Blanca. Octubre de 1994; pp. 58 y59.

lunes, 23 de octubre de 2023

La guadagnanza di Carlolanza

 Cuenta la leyenda que Carlolanza era un práctico del puerto, con mucha experiencia y conocimiento del mar y de la ría. En una oportunidad debió amarrar un buque y se necesitaban dos remolcadores. Pero el hombre no era demasiado generoso y con el propósito de ahorrar unos pesos empleó uno solo. Consecuencia nefasta: "se tragó" el muelle de hierro. Debió pagar los gastos. Fue entre 1925 y 1930. Por eso, cuando sale mal un negocio, se suele decir que "Ha fatto la guadagnanza di Carlolanza".

Carlolanza era propietario de un conventillo de la calle Rubado, muy cerca de la estación Garro. Allí vivió un tiempo el celebérrimo Camisalonga.

Ramón Pérez Fontán es uno de los médicos más queribles de Ingeniero White y la zona. Poco después de recibir su diploma y ya instalado en el pueblo, si lo llamaban del Boulevard XX cruzaba el puente y desde allí, a caballo, entre el barro y el salitre, iba a la casa del enfermo. La mayoría de las veces, gratis. No se enoje, doctor. Es verdad. (Recuerdos de Marconi).


Extraído de "Historietas Whitenses", de Ampelio M. Liberali. Museo del Puerto. Edición de la Cocina del Puerto de Ingeniero White. Bahía Blanca. Octubre de 1994; p. 58.

lunes, 9 de octubre de 2023

Doña Serafina y el trío más mentao

 El Club Whitense tenía su cancha de basket en Sisco entre Mascarello y Avenente. El cuidador se llamaba Brasil. Para todo el mundo era "el canchero" y no se le conoció otro apodo. No lo necesitaba tampoco.

De noche, con algunos reos del barrio, visitaban los gallineros de sus propias casas. Al día siguiente, "pucherito de gallina".

Una vez la vieja descubrió que le faltaba una bataraza y los corrió hasta El guanaco...


Doña Serafina Sgalla curaba el empacho, el mal de ojo y la lombriz. Varios médicos la recomendaban a las señoras con bebés empachados.


Tadó Curcio, Vizcachín y el Tarta Sgalla, (Italo) formaban "el trío más mentao". Eran grandotes como roperos y se especializaban en repartir trompadas en los boliches, con preferencia en marineros extranjeros.


Spadavecchia tenía un caballo tan flaco que se le juntaban las costillas. Era tan mañero que para hacerlo entrar en la cuadra había que vendarle los ojos. (Recuerdos de Roberto Sgalla).


Extraído de "Historietas Whitenses", de Ampelio M. Liberali. Museo del Puerto. Edición de la Cocina del Puerto de Ingeniero White. Bahía Blanca. Octubre de 1994; p. 57.

lunes, 31 de julio de 2023

Apostillas de Avelino y de José Cobo (Cobito)

 . En varias esquinas del pueblo había pasadizos de adoquines para facilitar el paso en los días de lluvia o de mareas altas. Esos adoquines habían sido traídos como lastre en las bodegas de los buques ingleses que llevaban trigo y otros cereales. Eran largos y finitos. En cambio los que se utilizaron en Guillermo Torres y la Avenida Arias hasta la calle Colón, en Bahía Blanca, eran más grandes, cuadrados y los trajeron de las canteras de Sierra Chica. Los trabajos del Empedrado los inició el gobernador Valentín Vergara y los siguió el que lo sucedió en la provincia de Buenos Aires.

. La estación del Ferrocarril Bahía Blanca Noroeste llevó el nombre de Garro. Félix Luna recuerda a un ingeniero vasco que trabajó mucho tiempo en la empresa ferroviaria. No dice que el nombre de la estación haya sido puesto en su homenaje pero es muy posible que así sea.

. El Rey de la papa fue don Silverio Mazzello. Tenía un negocio en la esquina de Siches y Harris, que hoy es Brown. Estaba en diagonal con el cine Aída, construido en 1909. Silverio Mazzello fue un gran benefactor del pueblo y protector de los pescadores; él trajo la imagen de San Silverio desde Italia. La fiesta de San Silverio se realiza todos los años en White.

. Comercial tuvo su primera cancha en la manzana entre Mascarello, Dasso, Avenente y Siches. Los jugadores de los equipos iniciales se vestían en una habitación de la casa de don Ángel Gabari y de doña Berenice, una de las primeras hinchas auténticas de Comercial. El club tuvo también su secretaría en Mascarello, junto al depósito del almacén de don Felipe Cot y la farmacia Del Pueblo. El correo también estuvo un tiempo en Mascarello, al lado de la escuela Dante Alighieri, de don Orlando Traversa.

. En Elsegood, al lado del viejo mercado, estaba la sastrería del gringo Sará. Andaba siempre con chancletas. En el interior de su negocio había un letrero muy visible en el que decía: SI CRISTO MURIÓ CON TRES CLAVOS SOLAMENTE, ¿CÓMO PUEDO VIVIR YO, QUE ME CLAVA TANTA GENTE...?

. Durante la primera guerra mundial se formó una logia, que juntaba dinero para enviar voluntarios a luchar por Italia. Los jefes eran Conrado De Lucía y Strizzi. Marchaban por las calles del pueblo acompañados por una banda y los pibes los seguían hasta la estación. Fueron varios voluntarios a Italia. Volvió uno solo: Faraone.

. El galpón de la primera empresa de electricidad que funcionó en White aún se conserva, pero como taller mecánico. Está en Lautaro y Vélez Sarsfield. Entre los fundadores de la empresa estaba Carlos Salvador Camagni.

. El local en el que funcionó la Casa Bargueño Hnos., en Siches y Elsegood, está edificado sobre rieles. Las paredes tienen entre 40 y 45 cms. de espesor. Es un edificio a prueba de terremotos. Cuando la casa era de madera había un restaurante de un tal López.

. Cuando se desarmó el muelle de hierro, a fines de la década del '80, las vigas estaban como cuando las colocaron, a principios de siglo.

. Los elevadores de chapa eran un símbolo de White. Fue un pecado haber permitido su desarme para convertirlos en chatarra. Fueron construidos en 1908 y 1909.

. Santos Ursino era uno de esos muchachos que todo lo hacían bien. Hasta cuando bailaba el tango, competía con el andaluz, que era un maestro en la milonga. Si Santos Ursino "iba para atrás" en el billar, para pescar incautos, era un verdadero gil. En "el bueno", ganaba.


Extraído de "Historietas Whitenses", de Ampelio M. Liberali. Museo del Puerto. Edición de la Cocina del Puerto de Ingeniero White. Bahía Blanca. Octubre de 1994; pp. 55 y 56.

martes, 4 de julio de 2023

Predecesores de Zorba, el griego

 Cuando atracaba algún buque griego era frecuente ver a algunos bailarines de ese origen en los bares de sus connacionales. Como generalmente no había mujeres bailaban entre ellos, algunos sobre las mesas. Después pasaban el sombrero, pero como estaban entre amigos, lo que pasaban para recoger propinas era la pandereta.

Extraído de "Historietas Whitenses", de Ampelio M. Liberali. Museo del Puerto. Edición de la Cocina del Puerto de Ingeniero White. Bahía Blanca. Octubre de 1994; p. 54.

domingo, 2 de julio de 2023

Los bebederos

 El progreso ha desterrado la tracción a sangre. No del todo pero en gran proporción. En los tiempos de los carros tirados por caballos se habían instalado bebederos para los animales, uno en la curva de la entrada a Villa Rosas, en la Avenida Arias, y otro a la altura de Pedro Pico.

En el de Villa Rosas más de una vez se metió un vehículo cuyo conductor calculó mal la curva o la velocidad, ya sea porque se sintió sobre una fórmula 1 o porque en el boliche se había pasado de copas...


Extraído de "Historietas Whitenses", de Ampelio M. Liberali. Museo del Puerto. Edición de la Cocina del Puerto de Ingeniero White. Bahía Blanca. Octubre de 1994; p. 54.