lunes, 10 de junio de 2024

Pilato y la tarantela

 Pilato era un tano bonachón, cantor aficionado pero de los buenos. Actuaba en LU2 y una noche un elenco de la emisora fue a animar una velada en Villa Mitre. Questa sera "me mangio" el escenario -decía Pilato- anche a la gente. Cantó bien pero una barrita que estaba en el paraíso le gritó: ¡Andá a cantar a Italia, cebollero...!

Pilato apeló a su canción más exitosa: "Mamma", se llamaba. Y realmente la "hacía" muy bien. Entonces todo el público aplaudió entusiastamente. Y Pilato, que se había sentido molesto por los chillidos de la barra, desde un rincón del escenario, le hacía gestos inequívocos con una mano y un brazo.


Pilato, como buen italiano, sabía bailar la tarantela. En el escenario de la Sociedad Italiana los alumnos seguían sus indicaciones. Mabel Radetich tocaba en el piano la música italiana y Pilato, para enseñarles a los otros el ritmo movido y dinámico, fue retrocediendo a los saltitos y se cayó del escenario.

Cuando Tito Distéfano corrió para ayudarlo, Pilato, desde el suelo pero con todo su orgullo intacto le decía: ¡Si te reís te mato...!


La Boca y White son las zonas más cosmopolitas del país. Después de la guerra llegaban hasta sesenta buques por mes. Muchos debían quedar en rada a la espera de un lugar en los muelles para cargar cereal. Eran buques chicos. Algunos marineros bajaban a tierra a tomar un par de tragos, pero muchos desertaron y se quedaron en White. Los planteles de los buques casi siempre regresaban con menos personal del que habían traído.

Aquí encontraron trabajo, paz, libertad.


Extraído de "Historietas Whitenses", de Ampelio M. Liberali. Museo del Puerto. Edición de la Cocina del Puerto de Ingeniero White. Bahía Blanca. Octubre de 1994; pp. 63 y 64.

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