lunes, 17 de noviembre de 2025

El Ingeniero Guillermo White

 . El nombre de Ingeniero White fue impuesto por decreto del 20 de junio de 1899 en honor de quien construyó la línea férrea a Neuquén en dos años: 500 kilómetros. El decreto de designación del nombre del pueblo tiene la firma del presidente Julio Argentino Roca.

. Don Guillermo White nació en Dolores (Buenos Aires) el 27 de junio de 1844. Tenía, cuando recibió ese homenaje, cuarenta y cinco años.

. Era hijo de Allan White, también argentino y de Juana Brunell, nacida en Montevideo, Uruguay. El abuelo, también Guillermo, era norteamericano, de Boston, pero llegó a la Argentina siendo muy joven. En 1810 se vinculó con los conspiradores patriotas y fue procesado. Lo metieron preso pero no renunció a sus ideas. Durante la revolución de mayo, aportó armas a la escuadra del almirante Brown y puso a disposición de los patriotas todos sus bienes. Don Guillermo abuelo murió en Dolores en 1842, dos años antes del nacimiento del nieto glorioso.

. Todos estos datos fueron aportados por Mario Teobaldelli en una cena del Centro de Residentes Whitenses, en el salón de Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires, en presencia de trece miembros de la familia White. Estaba entre ellos la única hija viviente de don Guillermo. María Elena White de Torrent, que falleció años después.

. Los descendientes de don Guillermo White y sus familiares en 1992 son bisnietos, sobrinosnietos y tataranietos. Mantienen los principios morales y espirituales de sus ascendientes. Y por sobre todas las cosas, su amor por el trabajo.


Extraído de "Historietas Whitenses", de Ampelio M. Liberali. Museo del Puerto. Edición de la Cocina del Puerto de Ingeniero White. Bahía Blanca. Octubre de 1994; pp. 67 y 68.

lunes, 27 de octubre de 2025

Pepe Santiago


 Pepe Santiago es un buen referente de cosas ocurridas en White en las décadas del '20 y del '30. A los diecinueve años trabajó en la Standard Oil y después en La Isaura. Como tuvo dificultades con el contratista fue a trabajar en la construcción del elevador, donde ya estaban el Colorado Ferrari, Bobby Soetermans y otros amigos. Dice que cuando fue a cobrar la primera quincena advirtió que le habían "tragado" la diferencia entre peón y oficial... ¡no es nueva la cosa...!


. En el elevador Nro. 3 trabajó junto con su hermano Paco. Un ingeniero inglés le ofreció trabajo en Inglaterra pero no aceptó. Se vio venir la guerra... y acertó.


. Los elevadores tienen pilotes de 27 y 28 metros de profundidad y desde el nivel, 75 metros hasta la azotea. Es el elevador central, Nro. 3.


. El famoso actor mexicano Arturo de Córdoba -"Dios se lo pague", con Zully Moreno, y varias películas con María Félix- trabajó en la Esso, en Argentina. Fue mucho antes de ser actor. Una foto de una revista de la empresa consigue su nombre en una foto que Santiago guarda con mucho celo.


. Las palabras macana y macanudo le causan mucha gracia a los ingleses. Cuando un argentino las pronuncia, generalmente se ríen. Y los argentinos estamos tan acostumbrados a las macanas... que las mencionamos a cada rato. 

Con macanudo pasa lo mismo. El ingeniero inglés que trabajaba en la construcción del elevador Nro. 3 le preguntó un día a Pepe qué quería decir ma-ca-nu-do, porque en su diccionario no estaba. Claro, era un diccionario básico inglés-español y no la habían mencionado.

Si el inglés sigue teniendo interés se lo explicamos: macana, en la Argentina y Chile, disparate, tontería, cosa insignificante, mentira. Y macanudo, argentinismo: excelente, magnífico, abundante, grande, bárbaro, rebueno, como dicen ahora los pibes.

¿No te parece, Re Pepe?


. En el pueblo hubo siemore gente muy creyente, muy supersticiosa, muy ingenua, que "se comió" cuanto invento anduvo por allí para diversión de algunos y preocupación de otros. En una época se hizo correr la versión de que en horas de la noche, especialmente los viernes, salía de su cueva el "lupomanaro", que era como un hombre-lobo que corría a los chicos y a las mujeres, en cada caso por motivos muy distintos. A los chicos para comérselos.

En Rubado vivía un muchacho con serias dificultades para hablar y por lo tanto con muchos complejos para defenderse de las bromas de los más audaces. Una noche de viernes -tenían todo armado desde varios días antes- le colocaron al pobre una coraza vacía de zapallo con agujeros en los ojos y en la nariz y una vela con la cual aparecía con un aspecto bastante intranquilizador.

Y así salió a la calle con la idea de asustar a todo el barrio. Pero los pibes se avivaron y le dieron al pobre lupomanaro una paliza tan feroz que casi lo revientan. Lo primero que le rompieron fue el zapallo. El de afuera, claro está...


. Todavía quedan en el pueblo muchas casas con aleros de chapa o madera. Los bordes, o ribetes, que parecen goteros, se llaman cenefas. En Mascarello al 3900 queda un alero con cenefas. Allí vivió la familia Greco casi medio siglo.


. Hasta veinte años después de terminada la guerra mundial, cuando se encontraban en algún bar ingleses y alemanes, las piñas iban y venían. Si alguno caía, esperaban que se levantara. Nunca pegaban en el suelo, "...coming...coming...". Cuando terminaba la sección piñas se sentaban juntos y chupaban cerveza o whisky hasta la madrugada.


. Don Emilio Santiago contabs que la zona del puerto rellenada y ganada sl mar tiene tierra de todos los países del mundo. Los buques llegaban con tierra como lastre -otros traían ladrillos o materiales para construcciones- y la descargaban en White. No sólo la población whitense es cosmopolita. También el suelo que pisamos.


. Knout era la calle de los perros. El que no tenía tres o cuatro era un desalmado. O un inconsciente, porque los perros evitaban visitas no gratas...


. No fueron muchas las mujeres que se animaron a andar en bicicleta, allá por los años 30... Cuando aparecía alguna valiente, Pepe les enseñaba y les corregía la postura en el asiento. Cuando llegaba la primavera se pasaban horas corrigiendo posturas en el asiento...

.


Extraído de "Historietas Whitenses", de Ampelio M. Liberali. Museo del Puerto. Edición de la Cocina del Puerto de Ingeniero White. Bahía Blanca. Octubre de 1994; pp. 64 y 66.

lunes, 10 de febrero de 2025

MAIPÚ 555 - Anécdotas de un periodista

 

MAIPÚ 555

Anécdotas de un periodista


 

   

AMPELIO LIBERALI

    

A Daniel Feijóo

y a todos los que, como él,

se la bancaron con dignidad.

 


A mi familia,

que estimula mis fantasías,

contiene mis impulsos

y alimenta mis locuras.


  

I.S.B.N. Nro

Queda hecho el depósito que marca la Ley 11.723.

C By Ampelio Liberali

Todos los derechos reservados.

Permitida la reproducción citando la fuente.

  

TAPA:

Edificio de Radio El Mundo en Maipú 555

 

  

 

ÍNDICE

 

Prólogo                                                                    

¿Por qué Maipú 555?                                                

Las Primeras Noticias                                           

Maipú 555                                                           

Carlos A. Taquini, (para quienes no lo conocieron)               

Carlos A. Taquini                                                 

Carlos Arturo Orfeo                                              

¡Cuánto te hemos querido…!              

20 años son muchos                

Otro colifa                               

Un petiso gigante (Nodaro)                 

Dos palabras, Señor Presidente          

¡Y… durmieron en El Chocón!             

¿Quién le pisó los anteojos?               

¡Te hablo desde el hospital!                

El flaco Reyes                                   

El día que Reyes llegó tarde                

¿Flash o panorama?                          

Eliseo, “el Mame”                              

Un periodista en cana                        

Lo retaron por hablar bien (Laguna)     

Oscar Izurieta                                   

48 horas, asunto arreglado                          

Me confundieron (Magdaleno)

Apostillas

¡Qué hacés, petiso!

Llegaron al Polo Sur

Noticias con palabrotas

Objetivamente, lo pasamos mal

Pará de darle manija

Con César Petrarca

El intelecto y el fútbol

A veces gana la sensatez

¿La Antártida o el Delta?

Dora Palma, perspicaz

Millones y más millones

La tozudez es una virtud

Fontana, Larrea, Soldán

Tenía el 8 y gané

Analía, rubia, joven, gaucha

Se mueven las arañas

No, camino descalzo

Tres Juegos Olímpicos: Tokio, México, Munich

Noticioso No

Villita y Jorgito

Había tocado con Di Sarli

Me fulminaron con la mirada

Apostillas

El piano de Chopin

Ana Aslan y Drácula

La tragedia de Lima

Atento Fioravanti

Fútbol por TEVE

El incendio

El Martín Fierro 

 

LUGARES DE VENTA 

Red de librerías CÚSPIDE

amliberali@gmail.com



martes, 26 de noviembre de 2024

Presentación del Libro MAIPU 555 - Anécdotas de un periodista

Viernes 13 de Diciembre 20:30hs del 2024

Museo del Deporte de Bahía Blanca
Peatonal Drago 45 PB Edificio del Bicentenario



lunes, 10 de junio de 2024

Pilato y la tarantela

 Pilato era un tano bonachón, cantor aficionado pero de los buenos. Actuaba en LU2 y una noche un elenco de la emisora fue a animar una velada en Villa Mitre. Questa sera "me mangio" el escenario -decía Pilato- anche a la gente. Cantó bien pero una barrita que estaba en el paraíso le gritó: ¡Andá a cantar a Italia, cebollero...!

Pilato apeló a su canción más exitosa: "Mamma", se llamaba. Y realmente la "hacía" muy bien. Entonces todo el público aplaudió entusiastamente. Y Pilato, que se había sentido molesto por los chillidos de la barra, desde un rincón del escenario, le hacía gestos inequívocos con una mano y un brazo.


Pilato, como buen italiano, sabía bailar la tarantela. En el escenario de la Sociedad Italiana los alumnos seguían sus indicaciones. Mabel Radetich tocaba en el piano la música italiana y Pilato, para enseñarles a los otros el ritmo movido y dinámico, fue retrocediendo a los saltitos y se cayó del escenario.

Cuando Tito Distéfano corrió para ayudarlo, Pilato, desde el suelo pero con todo su orgullo intacto le decía: ¡Si te reís te mato...!


La Boca y White son las zonas más cosmopolitas del país. Después de la guerra llegaban hasta sesenta buques por mes. Muchos debían quedar en rada a la espera de un lugar en los muelles para cargar cereal. Eran buques chicos. Algunos marineros bajaban a tierra a tomar un par de tragos, pero muchos desertaron y se quedaron en White. Los planteles de los buques casi siempre regresaban con menos personal del que habían traído.

Aquí encontraron trabajo, paz, libertad.


Extraído de "Historietas Whitenses", de Ampelio M. Liberali. Museo del Puerto. Edición de la Cocina del Puerto de Ingeniero White. Bahía Blanca. Octubre de 1994; pp. 63 y 64.

martes, 2 de abril de 2024

Tucho


A propósito de Tucho Ursino, una tarde fue al negocio Amparo Morán y le pidió "un par de pendientes".

- Sí, señora... un momentito... -dijo Tucho y se fue a hablar con Ottaviani.

- Don Ítalo... ¿qué son pendientes...?

- ¡Aros, hombre!

- ¡Ah...!


Extraído de "Historietas Whitenses", de Ampelio M. Liberali. Museo del Puerto. Edición de la Cocina del Puerto de Ingeniero White. Bahía Blanca. Octubre de 1994; p. 63.

martes, 13 de febrero de 2024

Gardel cantó en napolitano

 Ítalo Ottaviani tenía su negocio de joyería y relojería en Siches frente al bar de Mardirós, donde actualmente está el salón de La Fraternidad. Separada por un pequeño tabique estaba la sección librería y cigarrería. Ottaviani fue el primero que dispuso de una vitrola con radio que permitía oir Radio Nacional -después se llamó Belgrano- con absoluta claridad. El que accionaba el aparato era Roberto Ursino. (Tucho padre...) empleado de la casa.

Uno de los discos preferidos de los italianos era "Cómo se canta en Nápoles", grabado por Carlos Gardel, aunque casi nadie lo recuerda. Pero en alguna colección de sus admiradores debe estar.


Extraído de "Historietas Whitenses", de Ampelio M. Liberali. Museo del Puerto. Edición de la Cocina del Puerto de Ingeniero White. Bahía Blanca. Octubre de 1994; p. 63.